lunes, 26 de septiembre de 2011

PRÓLOGO DEL TRADUCTOR



Leí por primera vez una obra de Robert Anton Wilson a principios de la década de los 90s. Era El Secreto Final de los Iluminados (Cosmic Trigger I: The Final Secret of the Illuminati, 1977), un ensayo autobiográfico alucinante y divertido que me fascinó. En él, el autor hace referencia a varias de sus otras obras, pero principalmente a la Trilogía ¡Illuminatus! (1975), comentando sus métodos de escritura junto a Bob Shea (su coautor), sus influencias literarias (Joyce, Burroughs, etc.), científicas (Einstein y la física cuántica en general), psicodélicas (Leary, Castaneda, etc.), filosóficas y políticas (el discordianismo del Principia Discordia, el anarquismo, etc.), y místicas (Crowley, el zen, etc.), y su larga travesía para poder publicar dicha novela paquidérmica. Busqué otros trabajos de su autoría en todas las librerías de la ciudad. Busqué en vano. No existían ni siquiera en catálogo. Pero el virus ya me había infectado.



No fue hasta el comienzo de la década del 2000 que volví a dar con otras producciones de Mr. Wilson gracias a Internet (que además de toneladas virtuales de pornografía, contiene miles de otras cosas útiles). Allí descubrí con satisfacción que varios cibernautas habían subido gran parte de la tupida bibliografía de RAW. Casi una década después encontré - música gloriosa en la banda de sonido, o sea ¡cha chaaan! - La Trilogía ¡Illuminatus! Descubrí, también, que en el mundo angloparlante la Trilogía gozaba de la categoría de “Clásico de Culto” y que entre sus fans más famosos se contaban autores como Umberto Eco (El Péndulo de Focault), Dan Brown (El Código Da Vinci, etc.), escritores de cómics como Alan Moore (V de Vendetta, Watchmen) y Grant Morrison (Los Invisibles), y guionistas de series televisivas como Chris Carter (Los Expedientes Secretos X) y Damon Lindelof (Lost), además de grupos de rock (KLF), hackers (como el famoso Karl Koch, quien usaba el seudónimo “Hagbard”, por Hagbard Celine, uno de los personajes principales de la novela), y autores de juegos de rol. La Trilogía también había sido adaptada a las tablas por el director inglés de teatro experimental Ken Campbell junto al actor Chris Langham en 1977, y al cómic por la editorial “Eye & Apple Productions” en 1987.



Como no había ninguna traducción al español disponible, bajé la versión en inglés y comencé a leerla. Me absorbió inmediatamente. Al mismo tiempo, deseé poder compartirla con otros posibles fans de habla hispana, y esa es la razón por la cual decidí traducirla. Diseminar el virus. Espero que la disfruten.



Salve Discordia



O Salve Eris







G. A. Mazzucchelli, 2 de mayo de 2010.

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